txanogorritxu

“Demócrata, en definitiva, es aquel que admite que el adversario puede tener razón, que le permite por consiguiente, expresarse y acepta reflexionar sobre sus argumentos.” Albert Camus

martes, abril 10, 2007

Experimentos sociológicos

El Washington Post ha tenido una idea brillante, ha hecho que Joshua Bell, un violinista de reconocido prestigio, tocase de forma anónima en una estación muy concurrida del Metro de Washington. Un buen experimento sociológico ¿verdad?. Pues bien, tras casi una hora en la que interpretó unas cuantas obras clásicas, únicamente recaudó 24 euros, y lo que es más grave, sólo se pararon a escucharle dos personas: un niño y un funcionario. El resto de la gente, cientos de personas, simplemente pasaba, sin escucharle y mucho menos sin pararse.

¿Serían las prisas?, ¿o es que la gente sólo aprecia las cosas cuando hay que pagarlas?.

Esto me ha hecho recordar una situación que presencié hace tiempo en el Metro de Bilbao. Primera hora de la mañana de un día laborable, entro al vagón y se notaba una especie de “tensión en el ambiente”, me siento y de repente oigo en los asientos de al lado “Hola, Buenos días!!! ¿a dónde vas?”, era una chica con síndrome de down que saludaba de forma muy simpática a la gente que se sentaba enfrente.

¿Os podéis creer que nadie le dijo nada? Incluso había gente que miraba para otro lado, como si así la chica en cuestión fuera a desaparecer… ¿tan difícil era decirle “hola, buenos días, voy a trabajar”?.

Yo creo que lo que se sale de los patrones de actuación “normales”, de la rutina, nos asusta y no sabemos reaccionar, así que hacemos la idiotez de mirar para otro lado como si la situación realmente no existiese… iba a decir curioso, pero no… yo creo que es triste.

7 Comments:

At 10 abril, 2007 16:42, Anonymous Anónimo said...

Lo del metro de Bilbao es de juzgado de guardia. Presumimos de tolerancia e integración y somos incapaces de entablar una mínima conversación con quien es diferente. Creo que en realidad nos dá miedo, porque no sabemos como reaccionar, cuando es algo tan sencillo como responder a una niña que nos interroga. Muchos miedos ocultos ante lo que desconocemos. ¿Cómo vamos a ser capaces de convivir con quien posee diferente cultura, idioma o religión si no podemos hacerlo de forma natural con una niña?
Lo del violinista es más entendible. No es que necesitemos pagar para reconocer la cultura. Lo que necesitamos es que nos señalen que es cultura y que merece la pena detenerse a admirar. Aunque por ello tengamos que pagar. Demasiadas prisas para no llegar a ningún lado.

 
At 10 abril, 2007 21:57, Blogger txanogorritxu said...

Yo también creo que es una cuestión de miedo más que de falta de tolerancia. Miedo a lo desconocido, a cómo actuar cuando no sabes cuál va a ser la reacción… a veces nos falta “normalizar” este tipo de situaciones… pero la tensión en el vagón era tal que parecía que en vez de una chica preguntando alguien había descubierto un detonador en el Metro, porque madre mía!!!

Del violinista, pues las prisas…y quizás la falta de envoltorio. Eres capaz de pagar una pasta para escuchar a un violinista en un teatro de la pera, pero escuchar lo mismo en una estación de Metro…

Un abrazo Jose Manuel y ánimo que no queda nada para el fin de semana!

 
At 10 abril, 2007 22:02, Blogger txanogorritxu said...

Iba a hacer la coña de que es normal que uno de los que se parase a escuchar al violinista fuera un funcionario...por lo de la cantidad de tiempo libre y tal..pero no, no voy a ser mala...

 
At 11 abril, 2007 10:48, Blogger Eva said...

Yo creo que es una cuestión de miedo: no sé si miedo a lo que no conocemos o miedo a hacer el ridículo o las dos cosas a la vez. No creo que se trate tanto de mala leche o de desprecio o de algo así (que seguro que en algunos casos también), para mí que nos pasamos la vida tan obsesionados con hacer lo correcto y decir lo correcto y pensar lo correcto y actuar de forma correcta, que a veces se nos olvida lo tierno y lo liberador que puede ser tener un gesto espontáneo que no hayamos pre programado antes.

De todas formas, si hay que levantar la mano para apuntarse a la fila de los culpables, me temo que me tocaría. No sé cómo hubiera reaccionado delante de la chica del metro (que así de primeras no parece potencialmente muy peligrosa), pero las veces que he tenido que enfrentarme a desconocidos "espontáneos" en la calle, confieso que no he sido demasiado simpática, la verdad...

 
At 11 abril, 2007 12:52, Blogger txanogorritxu said...

Hombre, yo tampoco sé cómo hubiera actuado si la pregunta me la hubiera hecho a mí en un vagón en silencio lleno de encorbatados y señoritas Rottenmeier...pero estoy casi segura de que no hubiera optado por girar la cabeza y poner mirada de estar traspasando la ventana con el pensamiento... y seguro que tú tampoco (lo que pasa que como no utilizas transporte público...)

Ahora que por temas de curro estoy más en contacto con personas con algún tipo de discapacidad, me doy cuenta de que lo que realmente te piden es que seas tú misma, que actúes normal...sin más...

Menos mal que tenemos a los gurús de la sociedad (y me refiero a los sociólogos por supuesto...) para analizar las relaciones y la interacción social...

Besos

 
At 12 abril, 2007 12:07, Blogger Eva said...

Ya, ya sé que yo no utilizo transporte público, pero no te creas, también me he encontrado con algún bicho raro sentado a mi lado en el coche, eh? de esos que no paran de tocarlo todo, que si me dejas cambiar el CD, que si puedo cambiar la canción, que si quita el aire que tengo frío, que si da el aire que tengo calor....

Y sobre discapacitados, pues sí, yo también he tenido contacto con varios en temas de curro, qué te voy a contar...

Además qué demonios, ¿sabes? el próximo día me voy a plantar en el andén del metro y me voy a dedicar a achuchar a todos los bombones (encorbatados también)que pille en el perímetro, por eso de socializarme y fomentar las interacciones relacionales y esas cosas de sociólogos...

Besazos :-)

 
At 30 marzo, 2009 00:32, Anonymous Anónimo said...

de chile, manifestando, que las actitudes es de indiferencia,y no solo en este caso, es indudable que el sentido de indolencia y poco tolerancia se manifiesta cotidianamente frente a muchos hechos, y no solo con discapacitados, por dar ejemplo al vendedor de helados, al que te cobra el parquimetro, al que se sienta a pedir una moneda, al que incluso te saluda por cortesia... se ha generado un ensimismamiento colectivo intolerante, frente al otro , un orgullo colectivo derramado, desatado he iriente, que menosprecia al ser.
y como no denostar, si tu tienes mas.!!, verguenza, repudio, y no por la gente , sino por los sistemas de de referencia que siempre hacen diferenciar las brechas economicas.

por razones,no de su competencia, me he visto enfrentado a manifestar multiples usos de la creatividad, para salir adelante, ahora profesional, veo la discriminacion evidente no solo en mi pais, sino mundial,.... y la repudio manifista y abiertamente, ya que es un flagelo tanto como manifiesto y latente,

espero que por consideracion se apoye a aquellos que por iniciativa desarrollan iniciativas que permitan de alguna forma la unidad de las emociones.

 

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