txanogorritxu

“Demócrata, en definitiva, es aquel que admite que el adversario puede tener razón, que le permite por consiguiente, expresarse y acepta reflexionar sobre sus argumentos.” Albert Camus

jueves, junio 28, 2007

La sinceridad soportable

Cuando vas a un hospital a cuidar a un familiar normalmente siempre “haces migas” con los pacientes de al lado. Así que cuando mi amama dormía o simplemente estaba inaguantable (hay que ver que mala gaita se gasta a veces), aprovechaba para hablar con amama “Concha”, que me enseñaba dibujos de sus nietas (“te kiero mutzo amama”) y me comentaba que estaba ingresada porque había tenido un subidón de azúcar (hasta 600!!!), pero que en breve marchaba para su casa.

El caso es que amama “Concha” tiene un cáncer terminal pero sus familiares no se lo quieren decir; prefieren que viva los tres meses que le quedan sin saberlo. Cuando su nuera me lo contó, después de recuperarme de la impresión, pensé que a veces es mejor vivir en la ignorancia.

Se suele decir que la sinceridad es una virtud, pero yo creo que solamente es una virtud cuando es soportable, cuando hablamos de una “sinceridad soportable”. Cuando crees que lo que vas a decir, por muy sincero que sea, no va a causar más que daño y no va a aportar nada, es mejor callarse la boca. Hay formas y formas de decir las cosas. La virtud para mí no es la sinceridad, sino la empatía, la capacidad de ponerte en el lugar del otro y valorar cómo le va a afectar.

El caso es que amama “Concha” jugará con sus nietas, les hará dulces, estará con sus hijos, cuidará su jardín….y será feliz viviendo en la ignorancia. Ondo izan Concha.

9 Comments:

At 28 junio, 2007 16:42, Blogger Eva said...

La verdad es siempre la mejor respuesta. De hecho, junto con las alturas y el hígado con cebolla (puag, qué asco, por dios), la mentira es una de las tres cosas que considero más repugnantes del mundo. Y a medida que me hago mayor (una ya va cogiendo manías de solterona ácida), me voy haciendo más fundamentalista de la sinceridad en todos los aspectos de la vida.

Hace año y pico, cuando mi amama se estaba muriendo de cáncer (no tardó ni dos meses) y me preguntaba por qué no podía levantarse de la cama, siempre le contestaba que tenía un tirón en la espalda y que por eso le dolía (el tumor le presionaba el nervio ciático y le hacía ver las estrellas a la pobre cada vez que intentaba levantarse). También le decía que curaría en un par de meses y que todo volvería a estar bien, y que no se preocupara. Se murió en casa, sin dolor, sin saber qué le pasaba y con todos nosotros a su lado. Y yo aprendí que a veces una tiene que mandar a la mierda su estúpido estricto código ético para proteger lo que de verdad importa en la vida.

 
At 28 junio, 2007 17:06, Blogger txanogorritxu said...

No estoy defendiendo vivir en la mentira permanente para no sufrir. Hay que ser sincera si crees que la opción que planteas es mejor a la actual; hay que ser sincera para romper una relación si seguir en ella sí que sería vivir en la mentira; hay que ser sincera, sobre todo con una misma.

Pero creo que no hay que serlo si esa sinceridad no significa un cambio a mejor, sino un desahogo. Decirle a tu amama lo que realmente le pasaba no hubiera evitado nada y seguramente hubiera sido mayor agonía para ella. Así que, lo que tú dices, te olvidas de la “racionalidad” e intentas hacerlo de la mejor forma posible.

Un beso

 
At 29 junio, 2007 00:00, Anonymous Anónimo said...

Tuve un caso muy cercano de lo mismo. Así todo, yo no estoy tan seguro de que no sepan nada. A veces me daba la impresión de que sí lo sabía pero que hacía como que no.

 
At 29 junio, 2007 10:33, Blogger txanogorritxu said...

sí, ésa es otra. Muchas veces no sabes quién ejerce la "sinceridad soportable" si nosotros con ellos o ellos con nosotros....pero no deja de ser "sinceridad soportable"
(parece un trabalenguas)

Saludos

 
At 29 junio, 2007 17:38, Anonymous Anónimo said...

He visto el mensaje por la mañana y le he dado vueltas hasta ahora. A veces me parecía que sí... y otras, que no. Haciendo la media, creo que en casos como el que cuentas, ocultar datos ayuda. Todos sabremos de personas que sólo con saber que tenían una enfermedad incurable se han venido abajo de un día para otro y han acelerado su degeneración. Pero también conocemos casos en los que ocurre lo contrario: es al saberlo cuando sacan lo mejor de sí mismos y lo llevan con una serenidad y una entereza que deja perplejos a los de su entorno.
En otras ocasiones, más triviales tal vez, llamamos "sinceridad" a la grosería inoportuna. No sé, cuando alguien te dice; "Tío, estás hecho una ruina, vaya michelines, y con esa ropa, todavía peor". Hombre... eso nos lo podemos ahorrar.
Otra reflexión: no estamos preparados para la sinceridad. Todos decimos "Yo quiero ser el primero en saberlo; la verdad, aunque duela" y, a la hora de la verdad, no podemos con esa verdad.
Joé, qué buen tema otra vez, Zu!!!

 
At 01 julio, 2007 12:38, Blogger txanogorritxu said...

Aupa Javi,

Yo creo que, como dices, cada caso se afronta de una manera diferente; me imagino que en función de las expectativas médicas que te dan, de la edad de la persona enferma, de su forma de ser, de la propia familia... Lo que es seguro es que no es nada fácil ni una cosa ni la otra. Muchas veces me pregunto cómo actuaría yo si estuviera en un caso parecido (y mientras escribo esto toco madera y estoy cruzando los dedos).

Respecto a la grosería inoportuna, suele pasar además que el tipo (o tipa) que suelta la “gracia” se queda tan ancho, sin pasar ningún tipo de apuro, como orgulloso de lo “sincero” que es...

Yo también pienso que muchas veces no estamos preparados para la sinceridad (y se dice que cuanto más sabes más quieres saber), y hay veces que duele, pero...

Un beso Javi y gracias

 
At 02 julio, 2007 10:50, Blogger zirtaeb said...

En estas cosas es difícil ser tajante, pero creo que lo mejor es decir siempre la verdad, sea del tipo que sea.

En una enfermedad es importante saber a qué te agarras, incluso si tienes ochenta años y la situación es crítica.

Yo voto por la verdad absoluta, con cariño, dulzura y tacto... pero tal cual. Es la única forma de sacar fuerzas para saber a lo que te enfrentas, aunque ¡claro! a veces las circunstancias mandan y como dice Anam... mandas a la mierda el código.

Consecuencia? Que en cada situ aplicas lo que crees más conveniente, y nadie puede decirte si está bien, o mal

Vaya, cómo haces pensar!!!

Bessos

 
At 02 julio, 2007 12:44, Blogger txanogorritxu said...

Viendo las opiniones que estamos dejando todos, lo que está claro es que ninguno lo tenemos claro..jeje.

Yo creo que cuando dices los de “la verdad absoluta con cariño, dulzura y tacto”..hablas de una “sinceridad empática” (por seguir inventándome términos....). Y es curioso que pensemos casi siempre en si nos gustaría que nos lo dijeran o no, pero pocas veces nos ponemos en la piel de los que sí saben la verdad y tienen que decidir si decirla o no.

Javi V hablaba de personas que “sacan lo mejor de sí mismos y lo llevan con una serenidad y una entereza que deja perplejos a los de su entorno”; me parece que tú conoces muy bien a una de esas personas...

Un beso enorme

 
At 02 julio, 2007 15:50, Blogger zirtaeb said...

Qué boba! de serenidad y entereza: nanai, que hay momentos para todo... créeme

pero si cuentas con sinceros empáticos a tu lado y le plantas cara a la sinceridad in-soportable, sin groseros inoportunos que te hagan venir abajo... está controlado.

Oye, de aquí al CIS ;)

 

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