Padre, he pecado
Lo confieso, he pecado. El pasado sábado acudí a la manifestación convocada por PNV, EA y EB contra la sentencia que condena a la Mesa del Parlamento Vasco (institución democrática elegida por la sociedad vasca) por un delito de desobediencia.
Ilusa de mí, pensaba que a los asistentes nos amparaba el artículo 21 de la Constitución Española: “se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que sólo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.”
Pensaba que acudir a esa manifestación era la mejor forma de demostrar mi indignación por una sentencia, cuanto menos, “rara”; teniendo en cuenta que no había acusación de la Fiscalía, únicamente de un sindicato (¿?) ultraderechista y que previamente, en una situación similar como la del caso Botín no había existido condena.
Pero leo que el CGPJ ha tomado esta manifestación, pacífica y silenciosa, como un “ataque a la independencia judicial” y que analizará la misma los próximos días. ¿Nos acusarán también a los participantes de un delito de desobediencia? ¿Tendremos que pagar multa?.
Había perdido ya toda esperanza en una Justicia independiente, pero con la lectura del artículo del vocal general del CGPJ me ha quedado claro que no, que la justicia no está politizada, sino alienada.

P.D. Actualizo el post con este chiste de Oroz, agradeciendo una vez más la independencia de este humorista que publica sus tiras cómicas en el Diario de Navarra…periódico laico y progresista donde los haya…como todos sabréis.

